La fotografía Kirlian es una técnica que produce imágenes de la descarga eléctrica que rodea a un objeto en un campo de alto voltaje. Fue popularizada por el matrimonio de Semyon y Valentina Kirlian en la Unión Soviética en la década de 1930. Aunque a menudo se ha asociado con conceptos pseudocientíficos como las "auras" o la "bioenergía", la fotografía Kirlian se basa en principios físicos bien conocidos. El proceso implica colocar un objeto (como una hoja, una mano o una moneda) sobre una placa fotográfica o un electrodo. Al aplicar un alto voltaje y alta frecuencia a la placa, se ioniza el aire circundante. Este aire ionizado emite luz, creando un patrón de descarga de corona que es capturado por el papel fotográfico. La forma, el color y la intensidad de la descarga varían según la humedad, la presión, la temperatura y la conductividad del objeto. Aunque la fotografía Kirlian no ha probado la existencia de un campo de "energía vital" o "aura", su estética única ha sido adoptada por artistas y fotógrafos. Es un fascinante ejemplo de cómo un fenómeno físico puede ser interpretado de diversas maneras, desde la investigación científica hasta la exploración artística.