Una lección de observación y detalle. La Naturaleza Muerta es el arte de dibujar o pintar objetos inanimados de la vida cotidiana (frutas, flores, jarras, libros) dispuestos sobre una superficie. Los niños aprenden a estudiar la forma, el volumen (sombra y luz), los colores reales y la superposición (cómo un objeto tapa parcialmente a otro), mejorando su percepción espacial y la técnica de dibujo.